martes, 14 de abril de 2009

mi chanclita

Efectivametne venía yo en un 214, ya rumbo a casa de mis padres, cuando me pesca tremendo chubascote, parecía así como un huracán, pero vaya Dios a saber, que sería...
pués iba yo así como quien dice platicando con Diosito, u orando, rezar, como le quieras llamar, porque la verdad, no quería mojarme con tremendo chubasco, y pensé- todavía me cuelga pa´llegar, chance y se quite pa mi colonia- , ¡pobre ingenua!, el agua solo arreciaba más y más.
Yo traía una chanclitas de esas de calidad muy china, aunque en este momento no recuerdo porque las tenía en mi bolso tan finisímo, tal vez presentí el chubasco, o mi mami la meteoróloga de la familia me previno, en fin; que llega mi destino final, tenía que timbrar y bajarme, no sin antes ponerme mis chanclas chinas, para no mojarme los zapatos, preciosaaa! pues si como quiera me iba a mojar toda, bueno, eso aún no lo sabía, aún tenía la esperanza de que restara la intensidad y mi paraguas funcionara.
que tal que le timbro y me bajo del 214, peroooo, yo no contaba con que las crecientes aguas de mi avenida eloy cavazos (grande torero que quizo andar en la polaca) estaban inhundando la avenida entera, y no solo eso, sino que hasta levantaban olas, si así lo oyen, ¡olas!.
Aquí entre nos, estaba más que aterrada, y mi celular ni servía, nadie que fuera por mi, nooooo, fatal, así que me puse mi pobre paraguas, y pues una señora estaba alli también en la parada, parecía que iba a curzar la avenida también, igual que yo, así que me acerque y le dije - señora, disculpe, irá a cruzar la calle?-
la señora ya de avanzada edad, bueno un poco, respondió - si mija
le dije - podría curzar con usted, es que me da miedo-
la señora contestó - claro, agarrate de mi brazo y así hacemos más peso, juntas
y que me agarro y nos dispusimos a cruzar, me da terror el agua, las olas, ashh!
la señora me recomendó no ver hacia abajo, pues me marearía, seguí su consejo.
cruzamos juntas, la 1era avendia, y ya ibamos hacia la segunda, cuando de pronto, siento que algo se desprende de mi pie, si, así es, perdía mi chancla china, noooo, la corriente era tan dura y fuerte que se la llevó con su fuerza, y grité- aaaah mi chanclaaa!
claro, asuste a la señora, que rapidamente me pregunto en voz alta, casi grito - que paso? te dije que no vieras para abajo.
cual? era mi chancla, ni modo tuve que seguir así con una sola, me calaban las piedras, solo podía pensar que por alli iba a quedar atorada o tal vez iba a tapar una alcantarilla junto con más basura.
terminamos de curzar, agradecí a la señora, ella iba por otra ruta, yo tenía que caminar dos calles más, así nomás solo, con mi paraguas que solo me cubría mi cabecita santa y una sola chancla china, así nomás llegue a mi casa.
y pues esta historia que empezó en el camión, miren como terminó, iii hombeeee, aqui ando, los quiero poquito majaderos

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